sábado, 10 de mayo de 2014

MiniPiri



                          MiniPiri, hija de Pirata heredó el pelo largo y su docilidad pero en unos cuantos grados más altos. Deleitó a todos con su buen comportamiento y cariñosa tanto con humanos como con los de su raza.           



                     Porte elegante y muy fotogénica. Mi hija pequeña le hizo fotos para un trabajo y parecía que sabía "posar" disfrutó con ella tanto o más que con su madre.

                    MiniPiri con mi nieta.


                    Nunca había visto un bebé. Observa su respiración. Atenta a cualquier movimiento, cualquier detalle. Apenas le quitaba la mirada.


                               No voy a negar que al principio tuve temor, mientras hacía las fotos. Temía se abalanzara sobre el bebé, pues los gatos tienden a hacerlo sobre cualquier cosa que se mueve o hechan la zarpa si les viene cerca. Sin embargo sólo se mantuvo en continuo estudio hasta que se cansó y se relajó en la misma silla, pero vigilante. Yo diría que vigilaba como protegiéndola. ¿Imposible? ¿Sería más creyente si fuera un perro? La respuesta es Sí. Pero en éste caso, YO como cuidadora y dueña de gatos (sin ponerme medallas) creo que una vez la observé a ella misma, tuve la certeza que rehusaba marcharse porque de alguna manera en su mente gatuna protegía a la niña, aunque no entre en la lógica. La prueba está en que ante la cercanía de otro gato le "gruñía". Algo sería ¿no?
                 MINI PIRI ERA UNA AUTÉNTICA MADRAZA


                     Sus congéneres se sabían aceptados por ella.
                     Nino, su hermano, se acerca a ella para recibir caricias, esa pose bajo la cabeza de la hembra y subirla restregandose, tiene ese significado.


                     Poco tardó la hembra en lamerle la cabecita y parte del cuello. Sí que estuvo mimado, sí. Era tan bonito ver ese gesto que aprovechamos hacer las fotos.





                    Pero la gran compenetración con su hermana Brujita, era algo fuera de lo común. Estaban muy unidas como expliqué en la entrada anterior de las "Trillizas".

                      En lo que menos coincidian era en los partos, pero a alguna vez si ocurrió y cosa curiosa, las dos madres y hermanas se metían en la misma caja y las crías mamaban indistintamente tanto de una como de otra.
                      Aquí una MiniPiri gordísima a punto de caramelo.


                 De todos es sabido que cuando están en cría pueden aceptar otro animalito, por raro que sea, a compartir la leche materna, lo hemos visto en perros, cerdos, gatos.... pero no creais que es muy normal, no. En principio la madre rehusa al intruso pero después de una inspección a fondo puede dar su bueno visto y aceptarlo de buena gana, o por el contrario lo puede abandonar o incluso cargárselo. Uno no sabe nunca a ciencia cierta cómo va a reaccionar un animal.
                Éste caso pues, no es insólito pero tiene sus matices, y unos maticies muy marcados.
                Brujita, estando amamantando, salió una noche a cazar, (suelen cazar para las crias algún ratón, aunque no puedan todavía comer semejante sólido) y ya no volvió, su cuerpecito quedó en la carretera.
                De los dos gatitos que tuvo, uno no llegó a buen puerto y el otro negrito, quedó pues huerfano. Se le puso ese nombre.

                        MiniPiri había parido, en ésta ocasión (cosa rara) sólo un gatito.
                          A éstas alturas ya os podeis figurar quien se hizo cargo del negrito.


Se le veía tan desvalido.........                     

Pero se adaptó de inmediato porque no le faltaba compañía, MiniPiri ya acogía a otro además del suyo.
 No reparaba en nada a la hora de amamantar a los que "quisieran"

Digo a los que quisieran  no que necesitasen, porque otro hijo de MiniPiri de una camada anterior no lo necesiaba pero aún iba a su madre a mamar. Con frecuencia debíamos retirarlo para que no agotara las reservas destinadas al pequeñín.

Hay que ver como chupaba, cuando acababa con una tetilla iba a por otra.....


 La diferencia de tamaños son notables.

 No se puede ser más madraza...



                                     Hasta aquí entraría todo dentro de lo que podríamos considerar quizá normal, lo que ya resulta más raro es que  MiniPiri no dejaba al sobrino ni a sol ni a sombra. Si se salía de la caja a más de seis pasos humanos, iba a por él, lo cogía del cuello y lo llevaba de vuelta a la caja.
                      Cuando iba haciendose más grande con edad de independizarse, lo llamaba al orden cogiendolo del cuello(que ya no podía trasladarlo porque pesaba demasiado) y lo arrastraba a su "casa". Tan repetitivo era  este incidente que cuando la madre lo llevaba al pie de la caja, el gatito entraba solo, ¡ya por inercia, vamos!. Y a continuación ella montaba guardia sentada como una estatua. El resto tenían más libertad que él. A veces Negrito se rebelaba ante el acoso, pero no le servía de nada. ¡¡Caray!! iba a ir a la mili y su madre no lo soltaba ni a tiros. 



                       MiniPiri era muy exigente con él, están tranquilos pero observar en la escalera cómo le corta el paso. ¿cómo se explica éste comportamiento?  Comentabamos mucho entre nosotros la superprotección con que le obsequiaba. Nos chocaba por lo insólito.

                          Pues os diré algo. Negrito se pudo independizar cuando, como macho que era, se impuso por la fuerza. No era adulto, aún, pero le hizo saber a su madre adoptiva que ya no estaba dispuesto a seguir tratado como una cría y que las hembras se quedasen en casa. ¡Ja! Le costó un par de rapapolvos pero al final MiniPiri comprendió que los hijos no los puede tener para siempre y cedió pero vigilándolo a distancia hasta dejarlo, más tarde, libre definitivamente.
                          Osea el anterior la buscaba a toda hora para aprovechar la leche y éste estaba arto de tomarla.
                          Una característica de ésta gata era que hasta que los hijos no estaban bien crecidos no volvía a quedarse preñada. (Ver la diferencia entre el más grande de todos y el recien nacido. El marroncito no era de ella). Lo normal es, que en la época del destete ya estén buscando macho.  Por tanto yo estaba contenta con ello, pues ayudaba al control de natalidad ya que por aquella época llegamos a tener veintiun gatos.
                          Con tanto bautizo nos faltaban nombres para los nuevos machos así que se les empezó a poner nombre de bebidas, uno de ellos fue Carajillo hijo de MiniPiri, el mamón de las fotos anteriores.                
                          Lo veremos en la proxima entrada. Entonces:
                          El próximo será Carajillo, ¡un buen elemento!.
                                                      Hasta pronto.
                                                                   Nita.













viernes, 2 de mayo de 2014

Trillizas




                                        Las trillizas y un hermano fueron una de las varias camadas de Pirata.   La foto está tomada poco antes de regalar una de ellas la más clarita.



                   Se quedaron Brujita arriba a la derecha, Minipiri en primer plano con la manchita clara en la cabeza y el macho queda enroscado.
                   MiniPiri viene de: Mini por cosa pequeña y Piri por ser la mitad del nombre de Pirata. Y Pirata quedó muy marcada en el recuerdo de mi hija.
               
                  

                            Por estrecho que sea el lugar donde meterse no tienen problema, muy al contrario. Cualquier lugar redondo les chifla, ¡¡hasta una cazuela!! Cuando llegue el día os lo mostraré.


                        El macho Nino, (de minino) al igual que el resto de la camada era de pelo largo, herencia de padres y abuelos. (Se les hizo más largo que lo que se ve en las fotos) 


                    Les gusta andar por las alturas, no tienen límite. Y si el recorrido es tan estrecho como de dos centímetros, no les importa.




                          Aquí descansa en una barandilla.

                         
                         Pero Brujita y miniPiri crecieron y se hermanaron de forma poco habitual.



                                 Generalizando, existe una cierta rivalidad entre hermanas e incluso entre madres e hijas. No siempre es así pero tampoco es normal la conexión que hubo entre éstas dos gatas. Dormían, comían, jugaban, se escapaban... juntas. Incluso en ocasiones parían con dos o tres días de diferencia.                            


                            Muy, muy dóciles  y cariñosas.


                        Brujita con sus crías.

                           En una ocasión tuvo dos gatitos pero uno no llego a buen puerto y le quedó un negrito que también se le puso ese nombre, ya era grandecito como el de la imagen pero quedó huerfano una noche que le dio a la madre por cazar cerca de la carretera.
                          MiniPiri protagonista de la próxima entrada hará de su sobrino lo indecible por protegerlo, tanto No, más que uno propio. Si no se ve no se cree.
                            La última foto de su juventud.

 Fue una preciosidad de gata con una historia conmovedora Aquí

                             Hasta pronto.
                                              Nita.
                       
         

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